Si bien todas las tiendas pueden medir las transacciones en base al registro del checkout; muchas también cuentan con sistemas de control del stock en góndola; y algunas incluso poseen programas diseñados para relevar la cantidad de shoppers; lo que sucede con el flujo de productos desde que ingresan a una boca hasta el momento en que los shoppers se lo llevan equivale para el autor a un agujero negro. Sin embargo, por primera vez, explica Hawkins, la tecnologÃa está empezando a esclarecer realmente la actividad in-store.
Dentro de unos pocos años, la realidad para marcas y retailers cambiará por completo. El poder va a pasar de lleno a un consumidor más fragmentado, diversificado e interconectado, que elegirá lo que mejor se adapte a sus necesidades especÃficas y se involucrará en todo el proceso de la cadena de valor, desde el diseño y desarrollo de los productos hasta su venta.