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El lÃder de los productos para la higiene lanzó un programa para que sus ejecutivos experimenten lo difÃcil que es hacer las compras para los adultos mayores.
Los mayores de 65 años serán 71,5 millones en todo el mundo en 2030, el doble de los que eran en 2000. De acuerdo con estimaciones del Federal Interagency Forum on Aging-Related Statistics, en poco tiempo más los adultos mayores representarán el 20% de la población total de Estados Unidos. Los baby boomers comenzarán a cumplir 65 a partir de 2011, y de acuerdo a un análisis de la consultora Information Resources se espera que gasten 50 mil millones de dólares adicionales en productos de consumo masivo durante la próxima década.
En un artículo publicado por The Wall Street Journal, Sean Seitzinger, vicepresidente senior de de la firma, explica que debido a las limitaciones físicas crecientes y el foco que este segmento pone en los productos relacionados con la salud, 'habrá cambios radicales en lo que compran y las tiendas que eligen”.
En consecuencia, tanto las marcas como los retailers comenzaron a estudiar los desafíos y dificultades que los puntos de venta plantean a las personas de cierta edad con algunos problemas leves de visión o movilidad. La conclusión de los expertos es que los layouts actuales presentan problemas para los shoppers de mayor edad: la artritis complica el mero hecho de agarrar un artículo, mientras que los problemas en la visión tornan más frustrante encontrar los productos y la reducción de la flexibilidad corporal hace complicado poder alcanzarlos.
Mientras en Europa y Japón el retailing ya se está ajustando a las necesidades de la población de mayor edad, las tiendas estadounidenses recién comienzan a tomar algunas medidas. Un ejemplo es la cadena de drugstores Rite Aid, que está revisando las etiquetas de sus productos de marca propia para incluir tipografía más grande y legible. Family Dollar, por su parte, evalúa emplear nueva iluminación y etiquetas en sus estantes.
Walgreen planea en los próximos meses exhibir los cambios en ese sentido, gracias a inversiones que superan los 30.000 dólares por tienda. Así, en el mediano plazo la cadena rediseñará sus fliers, instalará botones de llamada cerca de la mercadería pesada como las botellas de agua y el jabón en polvo, e instalará lentes de aumento en los estantes, además de diseñar carteles más claros para sus góndolas.
“Está claro que los retailers que se adapten a las necesidades de los mayores con servicios como espacios de estacionamiento más cercanos a la entrada de sus locales, paquetes de productos más pequeños y changuitos más fáciles de manejar, tendrán grandes oportunidades de ganarse la lealtad de un importante segmento”, explica Seitzinger.